Te seguí durante horas que parecieron días a través de las trazas y matices con los que difuminabas los colores más bellos del mundo. Vestías solo la parte baja de un bikini de plumas rosas y tus mechas áureas acariciaban en el vaivén de un paso sagrado la hermosura infinita de donde algún día brotaran alas.Todo era inocente, yo te seguía como el niño perdido que coloca la guía en una imagen conocida, en un hipnótico y confiado baile.
De una fotografía de Chloe Aftel.
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